La interfaz de usuario: el primer paso de la experiencia de usuario.

    La interfaz de usuario es lo primero que va a conocer el usuario de nuestra aplicación y se basará en ella para comprar nuestro producto o servicio. Esta interfaz de usuario debe ser lo más intuitiva posible de forma que el usuario sepa en todo momento lo que está haciendo, que lo está haciendo bien, que no va a tener una penalización por hacerlo mal y que la ayuda está accesible en caso de que todo salga mal.
    La comprobación de que la interfaz de usuario que hemos diseñado es amigable con el usuario para por revisar algunas pautas ya establecidas y conocidas como las  heurísticas de Nielsen. Estas pautas nos ayudan a ponernos en la piel del usuario, al que uno como desarrollador olvida por ser el creador de la interfaz.
   Cumplir con dichas pautas no te garantiza que el usuario sea fiel, por ello hay desarrollos que siguen los denominados dark patterns, que garantizan que el usuario se quede engañado o atrapado hasta que le sea rentable a la empresa.
   Ante el diseño de cualquier interfaz lo que yo, personalmente, intento seguir a rajatabla es lo que dijo una vez mi profesora de aprendizaje automático la retina es parte del cerebro, es decir, si la interfaz no le entra por los ojos al usuario, si esta no es bonita, no será eficaz y el usuario dejará la aplicación aunque sea la mejor idea que jamás tendrá el hombre en la historia de la humanidad. Por ello, algunos formalismos y opciones por defecto que permiten al desarrollador liberarse horas de trabajo hay que dejarlas atrás. Las interfaces hechas por humanos, para humanos son las más que llegan a los sentimientos humanos y convierten al usuario en promotor de la aplicación. 

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